sábado, 5 de noviembre de 2016

Cómo combatir el vicio del celular antes de dormir

El brillo de la pantalla afecta la producción de melatonina, la hormona productora del sueño // Foto: Muy Interesante.

Por Beatriz Guzmán—A todos en algún momento de la vida, les ha tocado sufrir de un poco o de mucho insomnio. Nos quedamos dando vueltas en la cama hasta que luego de un largo tiempo podemos conciliar el sueño. Pero otras veces, recurrimos al teléfono para distraernos hasta que llegue el sueño.

El problema es que, según diversos estudios científicos, eso podría ser contraproducente. Debido a que el tiempo para dormir se alarga, gracias a la luz del celular.

Obviamente el no haber dormido a la hora, no evitará tener que levantarse temprano como siempre. Y la falta de sueño disminuye el nivel de alerta del organismo al día siguiente, lo que afecta nuestra capacidad para prestar atención, resolver problemas y tomar decisiones.

Pero no hay que alarmarse, se pueden tomar medidas para modificar este círculo vicioso.
Algunos consejos son:

Olvidarse del teléfono, una hora antes de ir a dormir: una investigación realizada por la Universidad de Harvard, en Estados Unidos, reveló que quienes usan un dispositivo electrónico, necesitan 10 minutos más para quedarse dormidos, que quienes no lo usan.

También, producen menos melatonina y experimentan un retraso de 90 minutos para dar inicio a este proceso. La melatonina es fundamental, ya que es la hormona que induce el ciclo natural del sueño.
Si en un principio es absolutamente imposible lograr mantenerse lejos del móvil antes de ir a la cama, entonces, ignorar las notificaciones del celular es una forma para evitar verlo en las noches.

Conservar la distancia: otra de las razones para explicar la inconveniencia del uso de dispositivos electrónicos antes de dormir, es justamente que la producción de melatonina, se ve afectada por la intensa luz de estos aparatos.

Así que para disminuir los efectos perjudiciales de esa luz, las tabletas y los teléfonos inteligentes deben estar a 35 cms de la cara, según recomienda un estudio realizado por la Clínica Mayo, en EE.UU. Adicionalmente, es necesario disminuir la intensidad de la luz de la pantalla.

Autocontrol al acostarse: una recomendación es dejar el teléfono o Tablet en otro cuarto, pues es más difícil que la persona se levante y vaya a otro lado. En cambio, si tiene el dispositivo al lado de la cama, la tentación es mayor.

Un sondeo realizado en Estados Unidos, reveló cómo los teléfonos inteligentes interfieren con los patrones de sueño.

El 22% de los participantes confiesa que se acuestan a dormir con los celulares encendidos en la habitación. El 10% reconoció que se despertaban varias noches a la semana debido a los dispositivos.
Según la investigación, mientras más dispositivos utilizaban los participantes, más dificultades tenían para quedarse dormidos y permanecer así el resto de la noche.

Seguir evitando la tentación, incluso si se despierta en la noche: en vez de estirar la mano de manera automática para agarrar el celular, que está en la mesa de noche, mejor evitar hacerlo.
Si no se puede conciliar el sueño automáticamente, mejor ponerse a cantar, en tu cabeza claro, las veces que sea necesario hasta dormir de nuevo. Lo más importante es que la primera reacción no sea agarrar el teléfono.

Ignorar, ignorar e ignorar: Larry Rosen, profesor de psicología de la Universidad California State, recomienda aumentar progresivamente el tiempo en el que se va dejando de usar el celular. Se debe empezar pasando 15 minutos sin ver la pantalla del teléfono. Después de varios días, incrementar ese período de tiempo hasta llegar a una hora.


viernes, 4 de noviembre de 2016

Dolor de estómago: tipos, causas y tratamiento

Aunque muchas veces suelen ser dolores esporádicos causados por alguna mala digestión, hay que prestar atención a su regularidad e intensidad // Foto: El Diario de la Salud

Un dolor de estómago, también conocido como dispepsia, consiste en una serie de molestias que se dan entre el pecho y la ingle. Estas anomalías en el vientre, pueden manifestarse de muchas formas diferentes y, a menudo, actúan a modo de síntoma de una serie de patologías relacionadas con el sistema digestivo. Suele ser una dolencia bastante común y aunque la medicina no la considera una enfermedad como tal, existe un alto porcentaje de mujeres que, por diferentes causas, la sufren a lo largo del año.

Causas

En la gran mayoría de las ocasiones, no se puede determinar una causa específica que pueda explicar el desencadenamiento de un dolor de estómago. Es el caso de la llamada dispepsia funcional, que se da cuando hay molestias en la parte alta del estómago. Este dolor, además, puede venir acompañado de otros síntomas como gases, acidez, falta de apetito, vómitos o una digestión pesada. También, el estrés puede convertirse en un factor fundamental en la generación de la dispepsia funcional, al provocar que los movimientos del estómago sean demasiado rápidos.

Por otro lado y desde un punto de vista médico, existen dolencias concretas, que pueden afectar al sistema digestivo, a las cuales se les pueden atribuir una serie de causas orgánicas. Es el caso de los reflujos gástricos, las úlceras, la obesidad, el uso de productos que irritan el estómago, la ingesta de determinados medicamentos o suplementos alimentarios, las enfermedades no digestivas (angina de pecho, diabetes o sífilis) y las enfermedades digestivas (cáncer de estómago, inflamación del páncreas o cálculos biliares).

Tratamiento

Se debe consultar con el doctor de cabecera, siempre que haya una cierta regularidad en el padecimiento de este tipo de dolencias. También en los casos graves, hay que procurar la visita a un centro médico de urgencias.

Si se dispone de algún tipo de afección leve estomacal, existen una serie de consejos caseros, que se pueden seguir para conseguir un cierto alivio:

-Tomar una cantidad adecuada de agua, (unos dos litros al día) de forma que el organismo se encuentre hidratado en todo momento; o evitar los alimentos sólidos durante las primeras horas del dolor. Si se han sufrido vómitos, hay que esperar unas horas para poder ingerir alimentos como arroz o galletas. También resulta conveniente eludir los cítricos, la cafeína, el alcohol, las grasas, los refrescos carbonatados o los productos preparados con tomate; en el caso de padecer acidez gástrica.

¿Cuándo hay que preocuparse por un dolor de cabeza?

El dolor de cabeza suele ser causado por muchos factores, muchas veces puede terminar siendo un problema grave de salud // Foto: El Clarín

Por Beatriz Guzmán—Según la ONG, Acción contra la Migraña de Reino Unido; solo el 2% de la población mundial nunca ha sufrido un dolor de cabeza, qué suerte tienen, pues no han pasado por ese desagradable dolor, que muchas veces se calma con un analgésico.

Pero, en algunos casos, el dolor no desaparece y puede llegar a convertirse en un problema mayor.

Algunas señales a tomar en cuenta cuando se sufre de un dolor de cabeza atípico son:

-Cambio en el patrón, que suelen tener los dolores de cabeza.

-Dolor que se incrementa al toser o moverse.

-Cambios en la personalidad o en la habilidad para realizar ciertas funciones.

-Dolores acompañados de: fiebre, confusión, rigidez en el cuello, disminución en la capacidad de alerta, molestias visuales, dificultades para hablar, debilidad, convulsiones, mareo, cosquilleo, un ojo rojo y doloroso, suavidad en las sienes.

-Dolor que se inicia de manera abrupta y que despierta en el medio de la noche.

Algunos desencadenantes:

Enfado.

Alimentos: enlatados, chocolates y bebidas gaseosas son algunos de los productos que pueden causar la cefalea.

Sexo: aunque suene extraño, algunos hombres y mujeres pueden experimentar un dolor de cabeza durante las relaciones sexuales. Se cree, que pasa por la tensión que puede acumularse en los músculos del cuello y la cabeza.

Mala postura: la tensión que esto genera en la parte superior de la espalda, en los hombros y en el cuello puede causar la cefalea. Para evitarla, se recomienda no pasar mucho tiempo en la misma posición y mantener una buena postura.

Los más comunes:

Tensión: el estrés y la depresión suelen ocasionarlo. En la mayoría de los casos, no impide que la persona pueda llevar a cabo sus actividades regulares. La sensación que describen, quienes lo sufren es la de tener una banda alrededor de la cabeza que ejerce presión.
Los analgésicos tradicionales deberían bastar para lidiar con este dolor.

Migraña: afecta a personas de todas las edades. Alrededor de dos tercios de quienes lo padecen son mujeres. La sensación es de pulsación, suele ocurrir en un lado de la cabeza y empeora con el movimiento. También, se puede experimentar una hipersensibilidad a la luz, los sonidos y los olores.

Los analgésicos descritos con anterioridad, suelen ser efectivos si se toman cuando el dolor se está iniciando. Combinarlos, incluyendo alguno con cafeína, también sirve (siempre se deben seguir las instrucciones del paquete para no exceder la dosis recomendada).

Contracción muscular: están causados por espasmos musculares en el cuello o la cabeza.
El dolor se puede aliviar con calor, frío y analgésicos. Los masajes pueden ayudar, también la práctica de técnicas de relajación.

Y hay un tipo de dolor de cabeza poco común que suele ser “el peor de todos”:

Racimo (cluster, en inglés). Es una modalidad rara, afecta aproximadamente a 1 persona en 5.000. Suele afectar a hombres de mediana edad, aunque también, se han registrado casos de niños que incluso con 4 años lo sufren.

Es tan intenso que se le conoce como el "demonio de los dolores de cabeza". Se concentra en un ojo y la sensación que se describe es la de un cuchillo cortando la zona en la que se concentra el dolor.
Un ataque puede durar entre 15 minutos y una hora, pero como ocurren en "grupo", los ataques pueden presentarse con un día de por medio o hasta 8 veces diarias.

Para tratarlo, se utilizan inyecciones subcutáneas, terapias de oxígeno y spray nasal. En el caso de pacientes crónicos, también se puede recurrir a cirugías.

Cómo cuidar la piel durante un tratamiento oncológico

En la lucha contra el cáncer cuidarse por fuera puede ayudar a recuperar la confianza perdida // Foto: DMedicina

Por Beatriz Guzmán—La mayoría de los tratamientos oncológicos producen alteraciones dermatológicas. Por ello, el cuidado dermocosmético de la piel durante el tratamiento es muy importante.

Durante este período, la limpieza y la hidratación son básicas. La piel suele ser más sensible y vulnerable a las infecciones y de ahí́, la importancia de incorporar rutinas de higiene e hidrataciones tanto corporales como faciales.

Cuando una persona pasa por un tratamiento oncológico, uno de los primeros órganos en reflejarlo es la piel del rostro. Un proceso de estas características no solo implica la pérdida del cabello y del vello facial (cejas y pestañas), sino que también hace que la piel se vea muy apagada y las ojeras marcadas.
Además, la medicación hace que se produzcan una serie de alteraciones dermatológicas. Entre las más frecuentes están el picor y la sequedad, las manchas marrones faciales y/o corporales, dermatitis, incremento de la flacidez o hipersensibilidad de la piel al sol.

Estos efectos secundarios no solo ponen de manifiesto la enfermedad, sino que también llegan a tener un impacto sobre la calidad de vida del paciente, ya que la piel está tensa, puede aparecer picor, malestar o incluso dolor. Por ello, es vital darle a la piel los cuidados necesarios en este período, para que no solo sea más fácil minimizar los signos que deja la enfermedad en el cutis, sino que favorezca la recuperación de la autoestima y la propia imagen personal.

Unos de los cuidados básicos durante esta etapa, además de la limpieza y la hidratación de la piel, es el uso de protección solar. La gran mayoría de los medicamentos oncológicos son muy fotosensibilizantes, por lo que es recomendable utilizar un fotoprotector que proteja frente a todo, el espectro de radiación visible (UVA, UVB e infrarrojos). Sin embargo, existen otra serie de pautas a seguir para mejorar el estado general de la piel.

Evitar productos exfoliantes, deshidratantes o irritantes. Elegir en su lugar productos basados en formulas suaves, especialmente recomendados para pieles secas y sensibles.

Evitar la manipulación manual traumática de los poros para su limpieza.

Evitar la utilización de cejas y pestañas postizas (los pegamentos pueden ser irritantes).
No utilizar tatuajes, micropigmentaciones, láser, etc.

​No se trata de usar productos especiales para tratamientos oncológicos, sino aprender a darle a la piel el cuidado específico que necesita.​

En cuanto al maquillaje, en el caso de mujeres,  también puede ser de gran ayuda a la hora de normalizar la vida de una mujer que está pasando por esta enfermedad, ya que puede ayudar a recuperar una imagen bastante similar a la que se tenía antes de empezar el tratamiento.

No consiste en que la paciente se sienta disfrazada, sino que se sienta lo más cómoda posible con su aspecto.

La gran dificultad son las cejas y las pestañas. Son elementos que definen por completo la expresión de una persona y al perderlas, se puede sentir que se ha perdido también, parte de la identidad. En este sentido es muy importante aprender a utilizar el maquillaje para recuperar esa identidad.

Lo más importante a la hora de superar un cáncer y su tratamiento es no perder nunca la positividad; y contar con el apoyo de la familia. Si cuidas tu piel durante el tratamiento, tu piel no sufrirá tanto y te verás más guapa y más segura, lista para afrontar cualquier obstáculo.


jueves, 3 de noviembre de 2016

¿Qué es la angioplastia coronaria?

Esta intervención menos invasiva despeja las arterias en poco tiempo y con menor periodo de recuperación // Foto: tipdiario.com

Por Beatriz Guzmán—Las arterias coronarias obstruidas o muy estrechas representan un grave problema para la salud, pues impiden la correcta circulación de sangre al corazón, lo que puede tener como consecuencia otros problemas en diferentes órganos del cuerpo.

La solución para tratar este problema es mediante cirugías de corazón abierto, cateterismos, o drogas trombolíticas. Sin embargo, pueden terminar siendo procedimientos muy invasivos.

Es por eso, que ha aparecido otras técnicas llamadas angioplastia coronaria, una intervención endovascular que se realiza para despejar arterias coronarias que están estrechadas u obstruidas; con el objetivo de restablecer la circulación de sangre al corazón.

Si bien cada procedimiento tiene su indicación específica, según la afección de cada paciente, la angioplastia gana cada vez más adeptos por ser una técnica menos invasiva, tener una duración aproximada de solo una hora, requerir escaso tiempo (se realiza con anestesia local y en muchos casos, el paciente se retira a su casa al día siguiente), ser bien tolerada y con una rápida recuperación.

¿Qué es la angioplastia coronaria?

Bajo anestesia local, se hace una punción de una arteria en la ingle (vía femoral) o la muñeca (vía radial) con el objeto de abordar el sistema vascular arterial. Desde allí y bajo control radiológico utilizando un circuito cerrado de televisión con un equipo especialmente diseñado para esto, se avanzan unos tubos de plástico denominados catéteres de alrededor de 2mm de diámetro y 1mt de largo hasta las arterias del corazón.

Luego de poner el catéter en el origen de la arteria a estudiar, se inyecta una sustancia de contraste, lo que hace que sean visibles con los Rayos X, viendo de esta forma las obstrucciones si las hubiera. Este procedimiento se denomina coronariografía.

Una vez identificadas las obstrucciones, para poder tratarlas desde lo endovascular, se traspone la obstrucción con un alambre muy delicado y fino y, utilizándolo como riel, se avanza a través, un balón hasta el sitio de la obstrucción en el que, al ser insuflado, permite desplazar el material que obstruye la luz del vaso hacia la pared.

El procedimiento suele finalizar cuando se coloca un dispositivo semejante a un tubo metálico construido como una malla, el que una vez posicionado en el sitio de la obstrucción, sostiene la pared del vaso desde la luz impidiendo la re-obstrucción del mismo.

Por lo general, se realizan en mayores de 40 años y en pacientes con enfermedad cardíaca coronaria. Un 15 a 20% de los procedimientos se realizan por urgencias, mientras que el resto son programados.



¿Los antibióticos engordan?

Más de medio siglo ha pasado desde que se comenzaron a administrar en animales con el fin de engordarlos  // Foto: La Prensa.

Por Beatriz Guzmán—Aproximadamente a mediados del siglo pasado, los ganaderos e investigadores se habían maravillado por el hecho de que los animales, que consumían antibióticos comenzaron a aumentar de peso. Posteriormente algunos investigadores, le dieron antibióticos a niños para ganar peso, el resultado: los que usaron fármacos ganaron el triple de peso en un año, que los que no.

Aunque no se puede dejar de lado que una dieta rica en calorías, pobre en nutrientes y un estilo de vida cada vez más sedentario son los grandes culpables de la epidemia de obesidad en el mundo, nuevos estudios insisten en señalar el papel que tienen los antibióticos en este problema.

Un estudio publicado en Gastroenterology (revista oficial de la Asociación Norteamericana de Gastroenterología) confirma, la relación entre el uso de estos fármacos en niños y su riesgo de obesidad. Ese peligro aumenta cuantas más tandas de antibióticos recibía el niño. En concreto, 
administrar tres o más tratamientos con estos fármacos a un menor antes de que cumpla los dos años, aumenta significativamente su riesgo de ser obeso en los años siguientes.

También, se ha comprobado que la disbiosis (el desequilibrio en la composición de bacterias intestinales) que causan los antibióticos, puede aumentar el riesgo de exceso de peso, de diabetes tipo 2 y de enfermedades cardiovasculares, entre otros problemas.

Para prevenir el abuso, expertos de la Universidad de Duke (EE.UU.) están desarrollando un test que, con apenas unas gotas de sangre, permitirá al médico saber si la infección que sufre un paciente es de origen bacteriano (en cuyo caso conviene utilizar antibióticos) o está causada por un virus, que no responden a esos fármacos y, por tanto, hacen el antibiótico innecesario.

Por otro lado, el uso de estos medicamentos en ganadería sigue siendo muy alto en toda Europa. Para evitar que esos fármacos acaben en el plato, se dejan de administrar durante el tiempo suficiente para que el organismo del animal los elimine y, de ese modo, no lleguen a los consumidores, aunque las estadísticas indican que el riesgo de que lo hagan es muy bajo.

Lo que sí preocupa de verdad es que las bacterias resistentes a antibióticos pasen de los animales a las personas.  Eso puede ocurrir cuando un animal portador de una bacteria resistente, se la pasa a un humano a través del consumo de carne cruda o poco cocinada.

También, podemos encontrar bacterias resistentes en vegetales fertilizados con abono animal portador de las mismas o en el propio terreno, por transmisión animal. Una vez en el organismo, estas bacterias pueden alojarse en el intestino y difundirse entre las personas.


Acné contra el envejecimiento de la piel

Estudios han comprobado que la piel de quienes han sufrido acné tienden a envejecer más lento // Foto: El Deber

Por Beatriz Guzmán—Aproximadamente entre el 70 y 80% de las mujeres acuden con más frecuencia al dermatólogo, según el Grupo Latinoamericano de Estudio del Acné. Pues tener un rostro sin acné, sin manchas y con los poros cerrados es la meta de muchas personas.

Pero, al contrario de lo que se piensa, las células cutáneas afectadas por el acné tienen una estructura, que las hace más fuertes a la hora de combatir los efectos del envejecimiento.

Así lo comprobaron científicos de King's College de Londres, en Reino Unido y de la Escuela de Medicina de Nueva Jersey, en EE.UU; que realizaron un estudio con un grupo de 1.205 mujeres que se ofrecieron como voluntarias.

El objetivo era averiguar qué había de cierto en algo, que durante años habían sugerido los dermatólogos; y que algunas personas que sufrieron acné empiezan el proceso de envejecimiento de la piel más tarde, que aquellos que nunca lo padecieron.

Desde la dermatología, se sabía que las pieles grasosas, además de ser más propensas al acné, también presentaban un proceso tardío del envejecimiento.

Para entender la relación entre el acné y el envejecimiento, se identificaron a aquellas mujeres, que hubieran tenido acné en algún momento de sus vidas. En el grupo de pacientes estudiadas, un 25% había sufrido el trastorno.

El paso siguiente fue comparar la longitud de sus telómeros, tomados de sus glóbulos blancos con la longitud de los telómeros de mujeres, que nunca habían presentado brotes de acné. Los telómeros se encuentran en los extremos de los cromosomas y una de sus funciones es protegerlos del deterioro.

A medida que las células envejecen, los telómeros se van descomponiendo de forma gradual, lo que al final resulta en la muerte celular, una parte normal del crecimiento y del paso de los años. Es entonces, cuando las células mueren y las arrugas empiezan a aparecer.

Una investigación anterior descubrió que la longitud de los telómeros en los glóbulos blancos, puede predecir el envejecimiento biológico asociado con la longitud de los telómeros en otras células del cuerpo, según los autores del estudio.

El resultado fue que las voluntarias que habían sufrido el trastorno tenían en promedio, telómeros más largos, que aquellas que no habían padecido acné.

El estudio también dice que tener telómeros más largos, puede significar tener huesos más fuertes.

Pese a que el estudio fue realizado únicamente con mujeres, los científicos afirman que las conclusiones también pueden aplicarse a los hombres, aunque advierten que hacen falta más investigaciones.