sábado, 24 de diciembre de 2016

Un horario de alimentación y ejercicios reduce dificultades a niños con diabetes

Cuando un niño es diagnosticado con diabetes 1 debe ser revisado por otros especialistas como oftalmólogos y nutricionistas // Foto: Buena Salud

Por Beatriz Guzmán—Un niño con diabetes tipo 1, puede recibir los mismos cuidados que aquellos niños que no padecen esta enfermedad. Sin embargo, hay que prestar especial atención en su rutina diaria para revisar los niveles de azúcar en la sangre.

Algunos especialistas coinciden, en que se deben ajustar los horarios de administración de insulina en función de las comidas que haga el infante. Se deben medir los niveles de glucemia capilar para calcular la dosis de insulina que se le aplicará al niño, tomando en cuenta, los nutrientes que vaya a consumir. 

Una inquietud frecuente en los padres es la frecuencia con que deben llevar a los niños a consulta. Sin embargo, esto varía dependiendo de la edad del paciente, cuándo se le diagnosticó la enfermedad (recién diagnosticado, se requieren controles más frecuentes) y la existencia de alguna complicación, como puede ser un proceso infeccioso.

Es muy importante, que la evaluación médica se cumpla regularmente para el logro de un óptimo control de los niveles de glucosa en sangre y evitar, complicaciones de la enfermedad; además de verificar que el proceso de crecimiento y desarrollo del paciente, se cumpla en forma adecuada.

En cuanto a los controles que realiza el médico en cada visita, deben revisarse los registros de las mediciones de glucemia capilar realizadas en casa diariamente, lo cual permitirá hacer los ajustes necesarios en cuanto a la dosificación de insulina y los patrones de alimentación. Además, se realiza un examen físico para verificar el crecimiento, desarrollo y condiciones clínicas del niño, con el apoyo de pruebas de laboratorio.

Una de las indicaciones formales de parte del médico especialista es la evaluación por otros médicos, como son el oftalmólogo, nefrólogo, psiquiatra o psicólogo y un nutricionista para que le oriente acerca de las comidas y su valor nutritivo. Las consultas, también sirven para despejar dudas. En cada visita es recomendable que los familiares hagan todas las preguntas sobre el manejo del paciente en casa, colegio y otros ambientes donde el niño participe.

Los niños con diabetes requieren un manejo interdisciplinario, que también incluya terapia psicológica y asesoría nutricional; así como orientación para su entorno familiar y escolar, para que sepan cómo manejar posibles complicaciones agudas.

Con la ayuda de un nutricionista, se puede diseñar un plan de alimentación que conste de las tres comidas principales y dos o tres meriendas diarias, siempre adecuándolo a las necesidades particulares de cada paciente, para garantizarle los requerimientos nutricionales, que le permitan mantener un ritmo adecuado de crecimiento y desarrollo.

En relación con la actividad física, se debe conocer la intensidad del ejercicio para cubrir el gasto energético que conlleva, con la administración de meriendas o ajustes de la dosis de insulina que requiera el niño.



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